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El autismo en las escuelas: lo que sí se puede hacer y lo que no debemos fingir

Hablar del autismo en escuelas generales suele generar dos reacciones opuestas: discursos muy idealistas o silencios incómodos. En ambos casos, quienes quedan en medio son los alumnos, los docentes y las familias. La inclusión se nombra mucho, pero se entiende poco, y se practica aún menos de manera responsable.

En la realidad cotidiana de las escuelas generales, el autismo no es un concepto teórico, es una experiencia concreta que exige ajustes, comprensión y, sobre todo, honestidad institucional.


La inclusión no es solo inscribir: es acompañar

Uno de los errores más comunes es pensar que la inclusión se cumple con aceptar la inscripción de un alumno con autismo en una escuela general. En la práctica, inscribir no es incluir.

Incluir implica:

  • Reconocer que no todos los alumnos aprenden de la misma manera
  • Ajustar estrategias, tiempos y formas de evaluación
  • Contar con información clara sobre las necesidades del alumno
  • Trabajar en conjunto con la familia

Cuando estos elementos no existen, la inclusión se convierte en una carga injusta para el docente y en una experiencia frustrante para el alumno.

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La escuela general puede ser un espacio valioso para alumnos con autismo, pero no de cualquier forma ni a cualquier costo.


Lo que sí puede hacer una escuela general

Es importante decirlo con claridad: las escuelas generales sí pueden hacer muchas cosas, incluso con recursos limitados, cuando existe voluntad y criterio pedagógico.

Algunas acciones posibles y realistas:

  • Establecer rutinas claras y previsibles
  • Usar instrucciones simples y visuales
  • Reducir estímulos excesivos cuando sea posible
  • Fomentar un clima de respeto y comprensión en el grupo
  • Mantener comunicación constante con la familia

Muchos docentes, especialmente en la escuela pública, hacen esto todos los días sin reflectores, con creatividad y compromiso. No es falta de voluntad lo que suele fallar, sino la ausencia de apoyo institucional y formación específica.


Los límites que también deben decirse

Aquí es donde el discurso suele incomodar. No todas las escuelas generales están preparadas para atender todos los casos de autismo, y decirlo no es discriminación, es responsabilidad.

Algunos límites reales:

  • Grupos numerosos
  • Falta de personal de apoyo
  • Ausencia de capacitación especializada
  • Cargas administrativas excesivas

Fingir que todo se puede resolver solo con “buena actitud” es injusto para todos. El docente no es terapeuta, el aula no es un consultorio y la escuela general no sustituye una atención especializada cuando esta es necesaria.

La inclusión mal planteada termina generando:

  • Agotamiento docente
  • Aislamiento del alumno
  • Conflictos con el grupo
  • Frustración familiar

Familia, escuela y realidad: una corresponsabilidad

Uno de los puntos más importantes —y menos dichos— es que la inclusión no depende solo de la escuela. La familia juega un papel central.

La escuela necesita:

  • Información clara y honesta
  • Acompañamiento externo cuando se requiere
  • Expectativas realistas
  • Comunicación constante

La familia, por su parte, también necesita escuchar cuando una escuela general no es el mejor espacio en ese momento, sin que eso se viva como rechazo o fracaso.

Buscar lo mejor para un hijo no siempre significa insistir en un solo modelo escolar, sino encontrar el espacio que realmente pueda acompañar su desarrollo.


Incluir también es saber cuándo y cómo

La inclusión no es un acto automático ni una consigna política. Es un proceso complejo que requiere recursos, formación, diálogo y decisiones difíciles.

Incluir a alumnos con autismo en escuelas generales puede ser una experiencia positiva, pero solo cuando se hace con seriedad y responsabilidad. Decir que todo alumno debe estar en cualquier escuela, sin condiciones, no es inclusión: es abandono disfrazado de buena intención.

La verdadera inclusión no se mide por discursos, sino por la calidad de la experiencia educativa del alumno y del grupo completo.


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