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Promoción vertical u horizontal: ¿cuál conviene elegir en la USICAMM?

En los últimos años, uno de los temas que más dudas genera entre maestras y maestros es la promoción profesional. La pregunta aparece tarde o temprano: ¿me conviene la promoción vertical o la horizontal? Ambas opciones existen dentro de la USICAMM, pero no responden a las mismas necesidades ni al mismo momento profesional.

Elegir sin claridad puede generar frustración, desgaste o expectativas equivocadas. Por eso, más que explicar definiciones técnicas, vale la pena analizar qué implica realmente cada tipo de promoción y para quién tiene sentido cada una.


¿Qué es la promoción horizontal y para quién está pensada?

La promoción horizontal está dirigida principalmente a docentes que desean permanecer en el aula, pero mejorar sus condiciones salariales y su reconocimiento profesional. No implica cambiar de función ni asumir cargos directivos, sino avanzar por niveles o incentivos económicos a partir de ciertos criterios establecidos.

En términos prácticos, la promoción horizontal:

  • No te saca del grupo
  • No te convierte en directivo
  • Reconoce tu trayectoria, formación y desempeño
  • Mejora el ingreso sin cambiar de rol

Es una opción atractiva para quienes:

  • Disfrutan el trabajo directo con estudiantes
  • No se visualizan en funciones administrativas
  • Buscan estabilidad laboral y económica
  • Prefieren profundizar su práctica docente

Sin embargo, también tiene límites. El crecimiento es gradual y acotado, y no modifica la estructura jerárquica del sistema. Para algunos docentes, esto es suficiente; para otros, puede sentirse como un techo profesional.


¿Qué implica la promoción vertical y qué exige realmente?

La promoción vertical representa un cambio más profundo. Aquí el docente asciende a una nueva función, como subdirección, dirección o supervisión, dependiendo del nivel y del proceso convocado.

Optar por promoción vertical significa:

  • Salir total o parcialmente del aula
  • Asumir responsabilidades administrativas y de liderazgo
  • Tomar decisiones institucionales
  • Convertirse en figura de autoridad formal

No es solo un ascenso salarial, es un cambio de identidad profesional. Muchos docentes subestiman este punto y después enfrentan un choque fuerte entre expectativas y realidad.

La promoción vertical suele convenir a quienes:

  • Tienen interés en la gestión escolar
  • Disfrutan coordinar, organizar y liderar
  • Buscan mayor incidencia en la escuela
  • Están dispuestos a asumir presión y carga administrativa

También implica un proceso más demandante: evaluaciones, evidencias, estudio normativo y, en muchos casos, un desgaste emocional importante.


Diferencias clave que casi nadie te dice

Más allá del discurso oficial, hay diferencias que solo se entienden desde la experiencia:

  • La promoción horizontal reconoce lo que ya haces, la vertical te exige aprender a hacer otra cosa
  • En la horizontal, el foco es tu práctica docente; en la vertical, la gestión y la toma de decisiones
  • La horizontal impacta menos tu vida personal; la vertical suele extender la jornada laboral
  • La vertical cambia la relación con colegas: pasas de par a autoridad

Ninguna es mejor por sí misma. El error está en elegir por presión externa o por moda, sin analizar el momento personal y profesional.


¿Cómo elegir entre promoción vertical y horizontal?

Antes de decidir, vale la pena hacerse algunas preguntas honestas:

  • ¿Me sigo viendo frente a grupo en cinco o diez años?
  • ¿Disfruto organizar, coordinar y resolver conflictos?
  • ¿Estoy buscando reconocimiento, estabilidad o poder de decisión?
  • ¿Mi situación personal me permite asumir más carga laboral?

Elegir promoción horizontal no significa conformarse. Elegir promoción vertical no garantiza realización profesional. Ambas decisiones son válidas si están bien pensadas.


Un error común: pensar la promoción como “subir de nivel”

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Uno de los mayores problemas del sistema es que muchos docentes sienten que, si no aspiran a la promoción vertical, están “estancados”. Esto no es necesariamente cierto. Permanecer en el aula, mejorar la práctica y crecer horizontalmente también es una forma legítima de desarrollo profesional.

La clave no está en subir, sino en elegir conscientemente.


Promoción y proyecto de vida docente

La pregunta de fondo no es qué conviene más según la USICAMM, sino qué conviene más según tu proyecto de vida. La carrera docente no es una escalera única, sino un conjunto de caminos posibles.

Pensar la promoción como parte de una decisión personal, y no solo como un trámite administrativo, puede marcar la diferencia entre una trayectoria profesional satisfactoria y una llena de frustraciones.


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